John Markoff, el periodista de tecnología más conocido del mundo impreso, escribió un artículo titulado Move Over Silicon Valley, Here Come European Start ups (algo así como «quitate del medio Silicon Valley, que están avanzando las nuevas empresas de tecnología europeas»).

Aunque claramente el artículo exagera, ya que los start ups europeos somos un pequeño porcentaje de los norteamericanos y en general (salvo en el caso de FON) copias de sus modelos, igual me alegra mucho que John Markoff nos haya dado un apoyo que necesitamos. Espero que los banqueros europeos lean esta noticia y decidan arriesgar más fondos apoyando emprendedores de este continente.

La prensa en general tiene una actitud complicada hacia los empresarios, ya que por un lado un empresario puede merecer ser criticado, pero por el otro, como la mayoría de los empresarios tenemos grandes egos y nos molesta mucho ser criticados, somos fácilmente víctimas de chantajes por parte de la prensa.

La idea en general es que los empresarios como los del Corte Inglés –que ponen mucha publicidad– son intocables, pero a los que ponen poca o ninguna publicidad se los escracha (critica) si viene al caso o peor, en algunos medios menos serios se los escracha para que paguen por publicidad.
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En el mundo de los blogs tenemos unas reglas de conducta que es mejor cumplirlas si uno quiere ganarse el respeto de sus lectores. Una de las reglas más importantes se refiere a los posibles conflictos de interés. Por ejemplo, cuando un bloguero escribe sobre alguna empresa en la que tiene algún interés económico, tiene el deber de contar esto a los lectores. El concepto periodístico no es que una persona que tiene un interés económico no puede ser objetiva, sino que al contarlo se aclaran las dudas.

FON, por ejemplo, fue criticada en el WSJ porque unos blogueros asociados con FON no dijeron en cada uno de sus artículos que lo estaban. En este caso, el standard era muy alto, porque estos blogueros sí lo habían dicho en su blog, pero no en todos sus artículos. Sin embargo, aunque el tema estaba al límite, la preocupación por temas de conflicto de interés es razonable.

En mi caso he tratado de contar todo lo que creo que puede resultar en un conflicto de interés. Inclusive, hay casos donde dudo si poner una advertencia o no, pero igual me decido por revelar posibles conflictos. Por ejemplo, en una dura crítica que hago a Klaus Schwab -el fundador del Foro Económico Mundial-, aclaro que además soy consejero de la fundación del Presidente Clinton, un posible competidor. Cuento esto no porque creo que mi crítica a Klaus Schwab no es sólida, sino porque el lector puede querer saber que puedo estar enojado con él porque me despidió de su foro y además que soy consejero de una fundación que organiza un evento competitivo. Estos son hechos relevantes en mi relato, así como es relevante que mis lectores sepan que soy el fundador de FON cuando hablo sobre Fon.

Ahora ¿qué tiene que ver esto con Juan Luis Cebrián y El País? Me explico ¿Por qué cuando El País escribe sobre Juan Luis Cebrián no aclara que además de ser «académico español», como dice hoy un un artículo sobre el Festival del Pen, dice que es además accionista de Prisa, consejero delegado de Prisa, que es dueña de El País? Creo que es un error de El País no comentar los vínculos de gestión y accionariado que existen entre el periódico y Juan Luis Cebrián. Personalmente, creo que es un logro especialmente único de Juan Luis Cebrián combinar dotes de académico, escritor, periodista, ejecutivo y empresario, pero también opino que puede ser difícil para una periodista como Barbara Celis escribir sobre su superior de una manera objetiva, y que es razonable que ella cuente quien es Juan Luis Cebrián dentro de la estructura de El País cuando habla sobre él.

En general, creo que ya es hora de que El País y todos los medios españoles (El País no es la excepción, sino la regla) cuenten en cada artículo si sus empresas tienen intereses económicos o de cualquier tipo sobre el tema tratado en la noticia. Cumpliendo estas reglas las noticias serán simplemente….más noticia y los medios españoles más creíbles.

P.D: Me olvidaba de aclarar, Juan Luis Cebrián es mi vecino y cuando le veo tenemos conversaciones muy interesantes.

Creo que muchos medios de comunicación tradicionales, al sentir que los blogueros les quitamos audiencia, equivocadamente asumen que queremos ser periodistas. Pero lo que no se dan cuenta es que en muchos casos, como el mío, no somos periodistas. Yo no soy periodista ni lo quiero ser. Sí soy un emprendedor, que hizo 6 empresas y que luego de la aparición de los blogs se le ocurrió bloguear la séptima: FON. Y al hacerlo encontré un método para enseñarle a los que quieran ser emprendedores cómo se hace una empresa en tiempo real -como mis alumnos en el Instituto de Empresa-. Por otro lado, yo también me beneficio de las interesantísimas ideas que recibo de la blogosfera para mejorar mi oferta. Por ejemplo, Glenn Fleishman, un bloguero que primero nos criticó mucho de maneras que yo llamaría exageradas, se pasó luego a la crítica constructiva y me dio una idea que consiste en ofrecerle roaming fon a todos los clientes de una empresa. Es decir, que en vez de que los Aliens nos lleguen uno por uno cuando encuentran un hotspot, hagamos un acuerdo con Vodafone y que nos envie miles de Aliens de golpe. Este es uno de los tantos ejemplos de ideas que recibimos de la blogosfera.

Yo creo que la blogosfera está permitiendo que muchos de nosotros podamos compartir nuestros post con audiencias espectaculares (en todos los sentidos) y también creo que al mismo tiempo se está generando una gran confusión entre periodistas y blogueros. Hay blogs con más visitas que muchos medios online, y los que estamos por la blogosfera la consideramos un territorio de libre expresión, pero no somos periodistas en la mayoría de los casos, ni pretendemos serlo ni mostrarnos como tales.

Como decía McLuhan, al que se estudia en muchas facultades de comunicación (pero que también está en la Wikipedia para que los blogueros podamos enlazarlo), el medio es el mensaje. Puede que los blogs estén conquistando un espacio propio como medios de comunicación de masas, lo que no significa por extensión que lo que escribimos en ellos pretenda ser un mensaje periodístico o reclame para sí esa identidad. El blog como medio encuentra su razón de ser en la cualidad individual, subjetiva, abierta a críticas y comentarios de sus mensajes.

Si estudiamos el caso de FON la gran mayoría de los blogueros que colaboran o trabajan para FON ni son periodistas ni persiguen serlo. Joichi Ito es uno de los blogueros más importantes del mundo y fonero líder en Japón. No es periodista; tampoco se hace pasar por periodista. Joichi es un emprendedor como yo y bloguea porque le gusta y porque al hacerlo demuestra las ventajas de Six Apart, la empresa que produce el soft de muchos blogs. Yo soy emprendedor y blogueo porque me gusta y porque mi blog ayuda a explicar las ventajas de FON, y tanto mi equipo como yo -os aseguro- intercambiamos cientos de emails con lectores que quieren ser emprendedores. También diré que mi blog me da la posibilidad de recibir críticas constructivas que me ayudan a mejorar FON.

Empleados y asociados nuestros bloguean desde antes de FON y además han conseguido un prestigio reconocido. Alvy, que está en nuestro consejo y era el jefe de operaciones de Ya.com, bloguea en Microsiervos, en mi opinión porque ama la tecnología y le gusta compartir lo que encuentra. Iurgi, nuestro programador de openwrt, acaba de sacar su blog y escribe en él lo que le llama la atención; Mayte tiene uno que se llama «La irrealidad me supera» y escribe sonetos de cualquier cosa menos de tecnología. Teo, nuestro programador web, tiene un blog llamado El Tridente, que es muy atractivo; Mariano en Argentina y Eduardo en México tienen blogs especialmente interesantes y son blogueros porque les sale del alma; Pierre Chappaz, fundador de Kelkoo y ahora inversor en FON, es otro emprendedor bloguero.

Habiendo dicho esto la mayoría de la gente que trabaja o está asociada con FON no tiene blog. Christiane Zu Salm, en Alemania, Ola Alvharsson, en Suecia, Yann Mauchamp, Jean Bernard Magescas, en Francia; Jan Karen y Bob Stumpel, en Holanda; Antonio Sáez, Antonio Fuentes, Diego Cabezudo, Alberto Méndez en España… ninguno de ellos es bloguero.

Así que lo que yo percibo es que el conflicto principal que tienen algunos medios de comunicación es sentirse amenazados por la desintermediación que implica la blogosfera. Cuando yo decidí lanzar la noticia de que Google y Skype se habían asociado a FON, el WSJ se sintió desintermediado. En vez de que yo le contara la noticia al WSJ y ellos dieran la primicia, resulta que la primicia la di yo en mi blog. La importancia de la noticia en sí es relativa, pero en cualquier caso mi post y yo les privamos de un producto informativo, y las empresas de comunicación necesitan productos informativos porque son su materia prima.

En cualquier caso, ya reconocí que mi manera de dar a conocer la información puede considerarse un error, pero quiero explicar por qué pienso que el WSJ escribió un artículo al final bastante tímido sobre el anuncio, en el que decía que FON generaba estática al anunciarse a través de la blogosfera.

El temor que tienen algunos medios de comunicación con los blogueros en general, y puede que con un emprendedor bloguero como yo en particular, es que en cierto modo la blogosfera amenaza su negocio. Mi blog, por ejemplo, es leído por más gente que un buen número de las revistas de negocios españolas más reconocidas.

Es verdad que muchos prefieren ir a la fuente. Yo creo que el lector tiene que hacer las dos cosas. De mí van a tener la noticia y las novedades como yo las cuento. De los profesionales de la información van a tener una cobertura periodística más amplia, más crítica y contextualizada.

Pero para un medio de comunicación tradicional, enfrentarse a este nuevo escenario en el que un bloguero emprendedor puede generar un medio más leído que el suyo, adquiere tintes intimidatorios. Para mí, en cambio, tener un blog es maravilloso, porque ejercito mi derecho a expresarme libremente. Antes sentía que la prensa hacía lo que quería conmigo. Recuerdo cuando vino mi agente de relaciones públicas hace 5 años para decirme que si no les poníamos publicidad de Jazztel, en La Razón nos iban a basurear. Yo, por supuesto, no les puse nada de publicidad. Y ellos, por supuesto, me basurearon.

Pero vuelvo a mi punto inicial. Yo no soy periodista. Ni pretendo serlo. Yo tengo mi blog y soy un emprendedor que cuenta sus proyectos en su blog, así que publico lo que yo decido que es más interesante. Publico críticas (hay muchas) pero la línea editorial la defino con un criterio propio. Como muchos blogueros, ahora tengo mi medio. Si ahora alguien intentase amenazarme como sucedió en su día con La Razón, yo podría bloquearlo y hacer co-partícipes a decenas de miles de lectores. Quizás por eso desde que tengo FON no me pasó nada de ese estilo. Sí debo reconocer que tengo a los Ricardo Galli e Ignacio Escolar de este mundo que les encanta darme caña, pero lo hacen por amor al arte y porque siguen convencidos de que hay muchas cosas para mejorar en FON. Pero yo puedo responder, rebatir, discutir y, aunque me cuestionen, defiendo su derecho de hacerlo, así como ellos no intentan conculcar el mío. Hay críticas, sí, pero hay respeto.

Escribe hoy Hermann Tertsch en El País un artículo sobre la Cumbre Euromediterránea (“Las razones de la abuela”). El periodista se hace eco de las opiniones que anticipan un pronóstico tan infértil como bienintencionadas se presumen las razones de ZP para convocarla. Cita las declaraciones de Rosa Regàs, la directora de la Biblioteca Nacional: «Tras la incomparecencia de líderes árabes puede estar la mano negra de Condoleeza Rice». Las palabras de Regàs son la introducción (lo que en lenguaje de prensa se denomina percha), con las que Tertsch da comienzo a un artificio semántico, de factura propia, que trasciende del color de la piel a la oscuridad de las intenciones con una simpleza metafórica cuanto menos peligrosa para un diario de difusión nacional. Escribe: “Es evidente que la mano de Condoleeza Rice es negra, la derecha tanto como la izquierda”, confirma: “Rice, con sus intenciones siempre tan negras como sus manos” y sentencia, en el último párrafo: “(…) tenemos la negra con Condoleeza”.

La política y el lenguaje comparten la capacidad de construir realidades, en ocasiones incluso hermosas. Pero también la de destruir. Tertsch vincula la oscuridad de facto de un personaje como Condoleeza Rice al color de su piel con una analogía tan siniestra como lo es para muchos la política internacional de la secretaria de estado americana; difundir opiniones en términos de intenciones tan negras como sus manos muestra un espíritu democrático tan cuestionable como el personaje sobre las que versan. Las insinuaciones racistas del lenguaje son una de las mayores oscuridades en las razones de la democracia.

Dan Gillmor, uno de los creadores del movimiento «grassroots journalism», es decir, periodismo de la gente, se hizo fonero y se unió a nuestro consejo norteamericano. Para Dan, lo que el blogging hizo para el periodismo, FON lo hará para la conectividad.

Los periodistas arman sus propios medios blogueando. Con FON los internautas arman su propia red global de wifi.

Hay gente que critica mi blog diciendo que «anuncio» cosas que aún no han ocurrido y que en algunos casos, como el de Swisscom, nunca llegan a ocurrir. Mi respuesta es que mi blog no «anuncia» cosas, sino que las cuenta tal como van ocurriendo. En el caso de Swisscom, estuvimos muy cerca de llegar a un acuerdo, pero no se pudo lograr.
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