macbook-air.jpgLa historia de mi MacBook Air resultó tener una buena solución. Ya conté que el asiento que se hace cama de la clase business de Lufthansa apretó mi MacBook Air de tal manera (tan fina no era al final) que me dejó sin pantalla de plasma y con la MacBook Air toda deformada. Pero, curiosamente, se encendía y funcionaba si le ponía un conector a una pantalla externa como la plana del hotel Sky de Aspen.

Entonces la llevé en Aspen a un tal Derek que tiene una tienda de reparaciones Apple que es un chiste, especialmente porque el mismo repara Macs y usa Windows. Además, su diminuto negocio era un caos y lo que resaltaba eran sus botellas de cerveza vacías que ya no entraban en el tacho de basura. Cuando mi hija Isabella me preguntó como me animaba a dejar mi MacBook Air ahí, le expliqué que no era Derek quien la iba a reparar, sino que Derek recogía productos Apple y los enviaba a Apple. Cuando hablé con Derek me sorprendió contándome que mi MacBook Air –que con impuestos había costado algo así como $1850 dólares– se podía reparar ya que Apple prometía que, tuviera lo que tuviera, y la mía estaba bastante destruida, lo máximo que cobraban por cualquier reparación eran $850 y que si estaba todo roto me daban una nueva.

Y así fue. Hoy me llamó Derek desde Aspen a Menorca para contarme que ya tiene mi MacBook Air reparada. Yo le pedí que la enviara a San Francisco –a donde voy este viernes– y me dijo que así lo haría. Así que no hay que guiarse por la pinta. Derek resultó fiable. Esta historia me recuerda al iPhone que me robaron y que reapareció también.

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Estaba leyendo esta nota en Clarín sobre Argentina y pensaba en que las dificultades que vive mi país natal son insólitas. Primero esa frase de que en USA no pueden entender como un país tan rico llegó a una crisis semejante. Compatriotas, acabo de estar en la conferencia de Sun Valley junto a la gente más conocida de Estados Unidos y la palabra Argentina no se pronunció ni una vez en todo el encuentro. Argentina es un país insignificante en el mundo y su crisis afecta principalmente a los argentinos. Argentina podría ser como Australia pero eligió ser tribal y quedarse estancada en el tiempo. Los únicos aspectos rescatables y hasta maravillosos diría de la Argentina, como algunas empresas de internet, son los que milagrosamente logran quedarse afuera de la psicosis de masa que es la política argentina.

Como se lee también en el artículo de Clarín, cualquier comprador de productos argentinos, ya sean los chilenos con el gas, los brasileros con el trigo están buscando otro proveedor porque han perdido la poca confianza que les quedaba en el país. A este punto si la Argentina se hunde le afecta solo…a los argentinos. Habiendo dicho esto, y comentando que, contrariamente a lo que dicen los medios argentinos, a nadie en el mundo le interesa que en este momento se estén produciendo grandes manifestaciones a favor o en contra del gobierno mi comentario es el siguiente. Argentina se arruina al final de cada década, al final de los 70 con los asesinatos en masa, al final de los 80 con la hiperinflación, a final de los 90 con la hiper recesión, desempleo y default y ahora que se acerca el final de la primera década del Siglo XXI se hunde por un conflicto tan inentendible como el humo que cubrió Buenos Aires hace poco. La pelea agricultores gobierno por unos ridículos impuestos en momento record del valor de las exportaciones argentinas en el que todos tendrían que estar de fiesta. Pero la Argentina se especializa en conflictos absurdos. Recuerdo a Borges comentando que la guerra de las Malvinas era como ver a dos calvos pelearse por un peine.

La actual crisis argentina me recuerda un poco a los conflictos tribales españoles. El tema ETA por ejemplo no le interesa a nadie afuera de España así como tampoco el problema de si tal o cual parte de España se merece ser un país independiente o no. 50 millones de extranjeros vienen a España cada año y se van para disfrutar de la belleza natural e histórica del país y pasan olímpicamente de si habrá más o menos autonomía aquí o allí. Inclusive cuando vuela Barajas por los aires no parece afectar mucho el tema al turista. Pero lo que salva a los españoles en este sentido es que aquí casi nadie tiene la ilusión de que el resto del mundo está especialmente interesado en sus rencillas familiares. Los periódicos locales no publican artículos sobre lo que piensan en otros paises un poco porque a bastantes españoles curiosamente tampoco le interesa lo que pasa en otros paises tan metidos están en sus disparatados conflictos. Además en España las peleas son más de forma que de fondo, el país no se paraliza por chorradas (tonterías). Argentina si, y es patético.

Ahora lo que los dos paises tienen en común es que tanto en España como en Argentina, lo que funciona bien es lo que está alejado de la política. En los dos paises los gobiernos son incapaces de solucionar los verdaderos problemas de la nación.

Estos días estuve viajando en USA con los tres teléfonos que aparecen en el título y lo que sigue son comentarios aleatorios sobre estos tres modelos. Al leerlos hay que pensar que estos comentarios son de un usuario, no de un programador. Y con el tema de meter palabras en inglés he decidido ser argentino en esto y no español. Realmente me tiene cansado el tema de que cuando hablo francés puedo meter palabras en inglés, cuando hablo italiano puedo meter palabras en inglés, cuando hablo castellano argentino puedo meter palabras en inglés, cuando hablo en inglés puedo meter palabras en el idioma que se me da la gana, pero en el castellano de España se molestan si meto palabras en cualquier otro idioma. Sorry guys!

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Aquí va

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Whiskey Jacques es una parada obligada si uno pasa por Sun Valley. La gente con muy buen rollo (buena onda), el ambiente muy distendido y música en vivo. La música era como la que uno cree que solo pasan en las películas norteamericanas.

Ni Tom ni yo habíamos disparado nunca un tiro. A Tom le fue bastante mejor que a mi, ya que logró darle a 8 de los clay pigeons (los discos que lanzan al aire y hay que dispararles), mientras que yo pude darle sólo a 3.


En esta nueva entrega matinal desde Sun Valley relato como fue la carrera en bici entre Michael Dell, Sergei Brin y yo.

En este video me estaba preparando para el ya clásico desafío en bici entre Michael Dell, Sergey Brin y yo.

Lamento contar que, aunque me lo pasé muy bien, salí segundo despues de Michael y hubiera terminado tercero si Sergey no hubiera sufrido tres pinchazos.

Estoy en la conferencia de Sun Valley en la que no se permite bloguear a los participantes asi que no contaré nada de lo que pasa en la conferencia. Lo que hay aquí es una búsqueda en Technorati, sobre lo que otros bloggers están escribiendo sobre este encuentro.

Estados Unidos es un país con poca historia pero una capacidad impresionante para diseminar su cultura a nivel global. Los países de la Unión Europea, en cambio, tienen mucha historia, mucha cultura, pero a la hora de construir empresas globales, tienen mayores dificultades para construir gigantes tecnológicos como Microsoft y Google, ya que en esos momentos la cultura les juega en contra. Por un lado, la riqueza cultural y el patrimonio histórico de Europa nos ha hecho el centro del turismo global. Casi todos los habitantes del planeta, si pueden, quiere pasar alguna vez de su vida por Paris, Londres o Roma, en Europa tenemos las Mecas de la cultura occidental. Y las tenemos porque justamente supimos preservar nuestras culturas. Pero esta habilidad, que en el caso del turismo es una gran ventaja, es por el contrario una enorme desventaja en el mundo de internet y las nuevas tecnologías, donde la producción es más que nada cultural. Así como ya ha ocurrido con el cine y la televisión, los únicos que son capaces de diseminar su cultura a nivel global en internet son los norteamericanos. El ejemplo más claro de este fenómeno es la historia de Google, empresa que conozco especialmente bien porque conozco hace años a sus fundadores y les tengo de socios en Fon. Google puso a Estados Unidos en Internet en el lugar que Hollywood puso a la industria del cine. El sitio número uno del mundo.

Supongo que la primera sorpresa de mis lectores será enterarse que a Google no solo le va muy bien en Europa sino que a Google le va mejor en nuestro continente que en Estados Unidos, donde tiene más competencia de Microsoft y Yahoo. Es más, solo el Reino Unido provee a Google del 17% de sus ingresos a nivel global, y Europa en su conjunto más de la mitad de sus enormes beneficios. Pero la parte más increíble del éxito de Google en Europa es justamente lo que hace Google, y es más que nada ayudarnos a catalogar, buscar, y entender nuestras culturas, ya sea la alemana, italiana, francesa, española, catalana, finlandesa, en fin, no hay idioma que los algoritmos de Google no sean capaces de organizar. Google logró hacer lo que ningún europeo pudo y es unificar a todas las culturas europeas en unas granjas de servidores cargados con programas que nos ayudan a categorizar la relevancia de todo lo que se escribe en nuestros idiomas. Google se metió en el epicentro cultural y triunfó donde nosotros nunca pudimos triunfar, quizás porque seguíamos pensando en Cervantes, Goethe y no en cultura en general.

Pero la pregunta entonces es ¿por qué Google? Y mi respuesta es que en Google y en todo Silicon Valley hay tantas nacionalidades trabajando juntas (el 53% de los trabajadores de Silicon Valley no son nativos norteamericanos) que el nacionalismo como tal no existe. Es lo opuesto que en España. Los ingenieros de Google simplemente no piensan en términos nacionales, en términos históricos, sino justamente buscan lo contrario, lo que toda la humanidad tiene en común. En Europa parece que la gente está muchas veces obsesionada con el objetivo contrario. En España, por ejemplo, muchos parecen empecinados en probar que los catalanes, gallegos, vascos o andaluces pertenecen a culturas realmente diferentes, y los políticos españoles gastan cantidades absurdas de dinero protegiendo identidades culturales y no buscando lo que todos tenemos en común. Pero aunque a mi me parece bien preservar costumbres e idiomas, nada de esto ayuda a la hora de construir un gigante global en internet. Lo que Google logra es tener un sitio en catalán, tener un sitio en euskera, tener un sitio en gallego, tener un sitio en castellano porque para el funcionamiento de Google justamente no existen diferencias entre estas culturas.

Google logra integrar a todas las culturas en un sitio pero dándole a cada una su lugar en el mundo. La magia de la cultura norteamericana es justamente esa, es el de lograr que los inmigrantes recuerden lo mejor de sus orígenes, en general en temas sencillos como la comida, pero se olviden de sus odios ancestrales, de sus prejuicios, y que encuentren su humanidad común. Así como Estados Unidos hace de los italianos «Italian Americans» o de los polacos, «Polish Americans» (en inglés las nacionalidades se escriben con mayúsculas dándoles más importancia), Google transforma a todas las culturas en una simple fórmula «cultura X Google». Esta manera de pensar, que es normal para ellos, es difícil de conseguir en Europa, donde la gente mismo adentro de España piensa en una fórmula «cultura X – España». Es de este espíritu que surgen empresas como Google, empresas que encuentran el justo balance en la preservación única cultural (google es el buscador que en más idiomas está y en más idiomas busca) y lo que nos une como humanidad. Esta es la fórmula que ni España ni Europa ha encontrado aún. Lo que le ocurre a España le ocurre también a Europa y es la constante tensión entre lo local y lo nacional, o lo nacional y lo continental, argumentos que no terminan de resolverse y que enfocan al europeo a pensar en su cultura contra las otras y no como parte de una contribución a la humanidad. Si los europeos no son capaces de crear sus propios “Googles” es justamente porque están muy aferrados a su cultura, a su historia, a sus odios, a sus prejuicios. Y lo mismo le ocurre a los asiáticos (los odios entre japoneses y chinos por ejemplo son aún más fuertes) y a los musulmanes. Esto deja vía libre a los norteamericanos que son los únicos que han logrado tratar con éxito este desafío.

Termino con la única historia de éxito global surgida de Europa en el mundo de la tecnología: la de Nokia. Nokia ha logrado, desde Finlandia un verdadero milagro, ser provedor del 40% de todos los teléfonos móviles que se venden en el mundo. Pero durante una época fui miembro del consejo de internet de Nokia y quedé muy desilusionado con la cultura del gigante. El que no habla finlandés ahí pinta poco, los cuarteles generales de Nokia son el ejército más grande de rubios que vi en mi vida, la palabra diversidad no es parte del vocabulario Nokia y es así que en Nokia ocurren errores estratégicos enormes basados en la cultura joven finlandesa. Por ejemplo, resulta que los finlandeses eran los mejores del mundo en escribir con teclados numéricos y gestionando pantallas desde teclados numéricos, sin darse cuenta que el resto del mundo no compartía estas habilidades, por lo que les fue difícil sacar un teléfono que compitiera con la Blackberry y el iPhone. Hasta en las historias de éxito la mono experiencia cultural juega en contra. El futuro del mundo no está en las monoculturas sino en la diversidad. En Fon hemos aprendido esto, empezamos basados en Alcobendas teniendo una gran mayoría de gestores y empleados españoles, y ahora hemos cambiado y Fon es dirigida aún desde España pero con una plantilla mucho más internacional. Los resultados son muy buenos. Como dice la canción, la pureza está en la mezcla, y en el caso de las nuevas tecnologías esto es más verdad que nunca.