Hace un par de días me reuní con Sir Martin Sorrell, presidente de WPP y una de las personas más importantes del panorama publicitario mundial. Y hablamos, entre otras cosas, de la increíble capitalización de mercado que ha tenido Google en comparación – por ejemplo – con su propia empresa. WPP es uno de los mayores grupos del mundo en servicios de comunicación. Las agencias punteras más conocidas –Ogilvy & Mather, JWT, Burson-Marsteller, Grey, Millward Brown, Y&R– pertenecen a WPP. Casi cualquier servicio que se nos ocurra lo ofrece este holding y de 300 de las 500 compañías incluidas en la clasificación Fortune Global se encuentran entre su clientela. Pero, a pesar de pertenecer a la misma industria y generar ganancias actualmente similares, la capitalización de mercado de WPP es notoriamente inferior a la de Google: $18 contra $160 mil millones de dólares.

He aquí mi explicación a esta paradoja.

WPP es una compañía “tradicional” que tiene un cociente de rendimiento por acción (índice P/E) previsible. Pero Google es una compañía de internet que tiene un alto índice P/E, lo que significa que existe un consenso del mercado que sostiene que sus acciones tienen fuertes perspectivas de crecimiento de ganancias a futuro.

En mi opinión hay sólo dos tipos de compañías que pueden cocientes de valoración (P/E ratios) como los de Google y superar ampliamente los valores típicos de las compañías tradicionales como WPP y estas son las compañías que siguen los modelos que llamo “robot” o “comunidad” (o una combinación).

Las compañías “robot” son aquellas que tienen modelos de negocio como el de Google. Se caracterizan porque utilizan robots para realizar las tareas que siempre hicieron las personas (por ejemplo, buscar información) y porque tienden a acaparar el mercado generando grandes clientelas que utilizan sus servicios partiendo del supuesto de que si son las más populares son necesariamente las mejores opciones (el P/E de Google es tres veces más grande que el de Yahoo! porque la gente cree que Google tiene un mejor robot de búsquedas y colocación de anuncios). En ellas, además, los nuevos clientes no significan nuevos costos.

Las compañías “comunidad”, por otra parte, se caracterizan porque su valor no se basa en un producto específico sino en el hecho de que son “destinos seguros”, lugares en los que la gente se encuentra con otra gente. eBay o Skype son quizás los ejemplos más típicos de este modelo; nadie quiere ir a un club desierto, y en estos sitios todos sabemos que podemos encontrar lo que estamos buscando.

Ayer presenté esta idea en el Cambridge University Technology and Enterprise Club (CUTEC), y fue muy bien recibida. Y si bien la voy a desarrollar un poco más en otro post, quería adelantarles mi hipótesis: que el valor extraordinario de mercado se encuentra en las compañías que siguen estos modelos de negocio. Es más cuando la gente me presenta empresas a mi para invertir frecuentemente pienso así. ¿Es un mejor robot? Si lo es, ¿es fácil de copiar? ¿Es una comunidad? Si lo es ¿es una moda pasajera?

Sigue a Martin Varsavsky en Twitter: twitter.com/martinvars

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