Por ahora esto es solo una idea. De hecho, es un sueño que tuve este fin de semana con una buena dosis de realidad añadida al despertarme. Así que el concepto es aún bastante abstracto. Al proyecto lo llamo Fon Bikes y al producto, las bicicletas, Bikera (que rima con Fonera). Obviamente, está inspirado en Fon, la compañía de la que soy fundador, en la que los usuarios comparten su WiFi en casa, comprando un router llamado Fonera, y navegan gratis en todo el mundo. Hoy en día, con cerca de 3 millones de hotspots, es claramente la comunidad WiFi más grande del mundo.

Fon Bikes sería un proyecto destinado primero a las ciudades pequeñas. Por ejemplo, Lleida en España, Ginebra en Suiza o las ciudades más pequeñas de Japón, el país en el que Fon tiene mayor crecimiento, con más de 100.000 nuevos foneros al mes. Fon Bikes es algo similar a Velolib en París, pero más simple y mejor.

La idea es que Fon vaya a estas ciudades y compre unas 1000 bicicletas. Las bicicletas, que por supuesto serían naranjas (el color de Fon), tendrían un identificador y un candado que se activa a través de una tarjeta SIM. Algo parecido a esta bicicleta, que tan solo cuesta 99 libras, o esta otra, por el equivalente de 45€. Así que por solo 50.000 € se pueden distribuir 1000 bicicletas nuevas en una ciudad entera. Sumemos a eso unos 20.000 € por cada candado activado con una tarjeta SIM de 20 € y se tendrán 1000 bicicletas con estos candados. ¡1000 BIKERAS! Algunos comentarios de los lectores del blog en inglés sugerían además que las bicis tuvieran publicidad, convirtiéndose por ejemplo en bicis de Starbucks, y que entonces Starbucks quisiera invertir el dinero inicial.

Y así comienza la diversión. Le dices a todo el mundo que podrán usar estas bicis pagando con su smartphone, digamos que 1€ por trayecto, o que también podrán comprar las bicis por unos 70€ y no pagar más, pues todas las bicis son gratis para aquellos que donan. Es más, puedes decirles que podrán amortizar su compra tras haber compartido la bici 70 veces, ya que Fon les daría primero todo el dinero que recolecten, y tan solo una vez lleguen a amortizarla, se compartirán la mitad de los beneficios con Fon por crear la red y el sistema. Esto significa que puedes entrar en la red Fon Bike, no pagar nunca más y ganar dinero con una simple inversión de 70€. Otra idea es que las personas sin hogar o sin trabajo pudieran recibir formación simple de cómo arreglar estas bicis: engrasarlas, ajustar los frenos, etc. Probablemente, las bicis no tendrían marchas, así que no sería una tarea difícil, y esas personas podrían recibir algo de dinero.

Pero la pregunta que ahora se nos plantea es por qué querría alguien entrar en este sistema pudiendo simplemente comprarse una bicicleta para sí mismo. Se me ocurren varias respuestas. Una es que, comprando un modelo en grandes cantidades, podemos ofrecer un mejor producto por menos precio. Otra es que muchas veces no necesitamos una bicicleta personal. Si la bicicleta es solo tuya, no puedes hacer viajes de un solo trayecto. Si vas al trabajo en bici durante el día, tienes que traerla de vuelta por la noche. Así, si de repente empieza a llover, no puedes cambiar al transporte público, por ejemplo. Por esto este sistema es idóneo para este tipo de viajes, a lo que se añade la facilidad con la que se “aparca” la bici. En el sistema Velolib de París, el principal problema es encontrar una estación en la que aparcar la bici, y el tiempo que esto conlleva aumenta la factura. Pero nosotros no tendríamos este problema. Además, se acabaría el esfuerzo de guardar la bici en casa (hacer sitio para ella, cargarla por las escaleras, etc.), pues se aparca en la calle. También está la idea que otros dos lectores han estado discutiendo: como tenemos candados con SIMs, necesitamos electricidad, así que, ¿por qué no poner un conversor de 3G a Wifi, cargado con una dinamo al pedalear, y que así las bicis se conviertan también en Foneras? ¡Me encanta esta creatividad!

De todas formas, repito que se me ocurrió nada más despertarme, y un sueño tampoco es la mejor manera de empezar. Sigo preguntándome quién distribuiría las bicis o qué pasaría si la gente se dedicara a robarlas. Veo que existe una start up con una idea similar, SoBi. Viví 18 años en NYC y no creo que sea la ciudad apropiada para hacer esto. Además, cobrar $500 por las bicis es una cantidad desorbitada. Por eso pienso en bicis de unos 50€ con candados de 20€, para que, al haber tantas, nadie se moleste en robarlas. Pero, más que nada, pienso en lugares en los que la gente sea educada y honesta sin necesidad de estar constantemente pendiente de la seguridad. Lugares como Japón, Noruega, Suecia, Dinamarca, Alemania u Holanda. Curiosamente, en India, el país con mayor número de pobres del mundo, el vandalismo no es común. Esta actitud no se basa en la pobreza, sino en la cultura. El equipo de SoBi tiene que gastarse $500 para asegurar una bici de $50. Por eso creo que teniendo suficientes bicis en una ciudad, robarlas sería contraproducente. Aunque aún si las robasen, tendrían que aparcarlas en algún sitio y entonces otra persona la “robaría” sin saberlo, pues de alguna manera es una propiedad pública.

Y volviendo al tema de Nueva York, no veo a Estados Unidos como el país correcto para implantar un sistema de estas características. Las personas están demasiado separadas como para utilizar la bici (NYC es la excepción, no la regla). Tampoco lo es mi Argentina por una falta general de civismo, ni lo es España por el mismo motivo, excepto quizás ciudades pequeñas como Zaragoza.

Otro tema es ver quién puede hacer los candados o el conversor de 3G a WiFi. Me gusta también otra idea de un lector de que los propios usuarios se ocupen de la electrónica. Así, si una bici solo tiene un candado con una combinación, y tiene un único identificador, la persona manda un email/sms al identificador y obtiene la combinación. Los candados podrían ser cambiados ocasionalmente.

Debería añadir que soy un fanático ciclista desde que trabajaba como mensajero mientras estudiaba en Nueva York. Justamente, tras tener la idea, me fui a montar en bici a la Sierra de Madrid.

Así que en vez de nuestro lema en Fon, “comparte tu WiFi en casa y navega gratis en el resto del mundo”, sería “comparte tu bicicleta y cualquier otra será tuya cuando la necesites”. Sí, sé que este proyecto suena un poco como cooperativismo anarquista de los años 20, pero que Fon sea la red WiFi más grande del mundo lo hace menos utópico. Te hace pensar que existen otras formas de hacer que la gente sea más activa y más sana y de reducir la contaminación y la cantidad de coches privados.

Sigue a Martin Varsavsky en Twitter: twitter.com/martinvars

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