Yendo en coche iluminados por la luna
Anoche fuimos a un asado en las afueras de José Ignacio con Nina. La luna brillaba tan fuertemente que decidí hacer un experimento. No había ningún coche ni atrás ni adelante nuestro. Apagué las luces. Si, apagué totalmente las luces porque parecía que se podía ver igual. Y quería probar si realmente se podía conducir solo iluminado por la luna. Fue así. Por unos 15 segundos recorrimos la carretera de José Ignacio a Laguna Garzón iluminados la luna llena. Era mágico. Se veía muy bien. La luz blanca de la luna se reflejaba en las lineas perimetrales y divisorias de la carretera.
En el hemisferio sur la luna brilla más que en el hemisferio norte. Hay menos contaminación lumínica. Especialmente durante una noche ventosa en José Ignacio, con la atmósfera muy limpia. Recién, leyendo Microservios encontré con una explicación de por qué la luna brillaba tanto. Anoche la luna estaba más cerca que en cualquier otro momento del año de la tierra.
Cuando encendimos las luces era como el fin de una película. Vuelta a la realidad.
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Enviado por: Volví – LaResPública - enero 13, 2009 7:52 pm - #
[...] A propósito, fue impresionante el perigeo lunar de hace unos días. No pude hacer como Varsavsky, que manejó sin luces en Uruguay, pero pude ver mi sombra proyectada por la luz de la luna en una cancha de fútbol sin iluminación [...]