Ya estuvimos muchas veces con Nina en Japón. Siempre en Tokio, una ciudad que nos gusta muchísimo. Pero esta vez se dio una situación particular. Resulta que estamos trabajando en un proyecto muy importante en FON en Japón, uno de esos acuerdos complejos que insumen muchos recursos humanos, mucho tiempo y sobre todo mucha energía. Y, si bien mi trabajo específico en Tokio terminó el lunes, decidí que era prudente quedarme cerca por las dudas. Está el resto del equipo Fon en Tokio pero si me llegan a llamar de vuelta prefiero estar cerca. Así es que decidimos con Nina viajar por Japón y estar a dos horas de Tokio y no 17 como cuando estamos en Madrid. Siguiendo las recomendaciones de mis dos buenos amigos Joshua Ramo y Joi Ito, venir a la isla de Hokkaido.

Pero lo que pensamos que sería un viaje tranquilo en coche recorriendo la zona, se tornó en algo bastante complicado. Durante los últimos dos días descubrimos que el Japón rural es bastante inaccesible para los extranjeros. Mientras recorremos distintas zonas de Hokkaido, sentimos cada vez más la sensación que viajar por Japón es como “hackear Japón”, es tratar de ver como funciona con muy poca ayuda externa. Entendiendo bastante poco.

Yo no hablo sueco, pero puedo alquilar un coche y conducir en Suecia, lo mismo en Holanda, o cualquier otro país europeo cuyo idioma no hablo. Pero hacer lo mismo en Hokkaido es una experiencia totalmente distinta. Casi todo está escrito en Japonés y son muy pocas las personas que hablan inglés. Esta es nuestra historia desde que dejamos Tokio.

Pudimos facturar en el aeropuerto de Haneda sin ningún problema, pero en el avión todos los anuncios eran en japonés. Eramos los únicos pasajeros no japoneses y por suerte nos gustó la comida que sirvieron, que obviamente era japonesa. No había ninguna otra opción. No se si lo sabéis, pero la comida en Japón poco tiene que ver con lo que conocemos en occidente, es decir con el sushi, sino que tiene por lo general mucho pescado y verdudas con sabores muy fuertes en general a vinagre.  Pero siendo los japoneses extremandamente amables y considerados, la azafata se dio cuenta inmediatamente de la situación, se paró al lado de nosotros, y nos tradujo todos los anuncios que se iban haciendo. Además unas galletitas apenas advirtió mi cara de desesperación cuando vi el postre que me habían servido :). En general me gusta mucho la comida japonesa, pero no los postres.

Cuando aterrizamos fuimos a alquilar el coche a Nippon Rent a Car, la única agencia abierta a la hora que llegamos, y resultó ser un proceso sumamente complicado. Seguramente no lo hubiera sido si hablásemos japonés, pero, tal y como se presentaron las cosas lo fue. Primero no había una oficina de Nippon Rent a Car, pero si había un teléfono. Me atendió una japonesa que no me entendía nada de lo que decía hasta que cambié al inglés que descubrí que es el que entienden los japoneses, que es básicamente hablar imitando el acento con el que ellos hablan, mientras que al mismo tiempo luchaba por mantener un cara de póker para no comenzar a reirme de mi mismo por como estaba hablando. Se que esto suena absurdo, pero para hablar en inglés con un japonés tienes que hacerlo como lo hacen ellos, como por ejemplo agregando vocales que no existen, pronunciando la erre en una forma peculiar, cambiando tu entonación a la de ellos, y recién ahí comienzas a comunicarte con la mayoría de los japoneses. Porque no es que los japoneses no sepan inglés, sino que lo han aprendido de otros japoneses.  Entonces, la mujer que me atendió y que no pudo entender al primer intento que yo era Martin Varsavsky, entendió al segundo que estaba hablando con Maritini Varisaviski. Ahora bien, cuando intentó explicarme cómo llegar al bus que nos llevaría hasta la oficina y el coche que alquilamos, comenzó una nueva lucha para intentar entenderle que terminó unos 15 minutos después cuando otro japonés muy amable se percató de la situación y nos llevó hasta allí.

Cuando llegamos nos enteramos que no nos alquilaría ni a Nina ni a mi un coche sin una licencia internacional válida. Las reglas eran incomprensibles. Con una licencia de conducir de USA necesitas una licencia internacional otorgada por la AAA. Con una licencia de conducir alemana necesitas ir a traductor público en Japón para que la traduzca al japonés, pero, sorpresivamente, en este caso, no necesitas una licencia internacional. Como os imaginaráis, no hicimos ninguna de las dos cosas, pero recordé que una vez pedí mi licencia internacional y logré que mi amigo Raúl, que se queda estos días en mi casa de Madrid, me la envie por fax a Japón.  Y si bien la licencia estaba vencida, a las 11pm los empleados de Nippon Rent a Car se apiadaron de nosotros y nos dieron el Toyota que alquilamos.

Pero nuestros problemas no terminaron ahí. El coche tenía GPS como yo quería, pero solo estaba en japonés, algo que no debería haberme sorprendido ya que en Japón hasta Windows sólo viene en japonés. Pero también resovimos este inconveniente mostrándole a otro amabilísimo japonés a dónde queríamos ir en el mapa y él programó el GPS con el sistema que todos los sitios tienen un código GPS en Japón. Así que debo decir a este punto que lo inaccesible que es Japón para los extranjeros se compensa con la increíble amabilidad de sus habitantes, algo que no vi en ninguna otra parte del mundo, y que te saca de cualquier problema en el que estés. Aún así, Japón sigue siendo complicado para los turistas.

Pero hasta con un GPS programado solo estarías más o menos cómodo conduciendo en Japón si fueras británico, ya que para el resto de nosotros comienza un nuevo desafío cuando tienes que conducir por la izquierda, y se acentúa cuando además tienes que escuchar un GPS que te habla en japonés, cruzas un peaje con un sistema que crees comprender, pero que luego te das cuenta que las letras ETC no significan ETCETERA, sino todo lo contrario, y te ves que las rutas y caminos son mucho más angostos de lo que estás acostumbrado (en general, debo decir que todo es más pequeño en Japón, mucho más de lo que uno espera).

Así que conducir por Japón con un coche de alquiler no es una tarea particularmente fácil. Además, hoy descubrimos una nueva barrera si es que quieres hacer un viaje similar al nuestro y es que cuando llega la hora de ir a dormir, los hoteles son muy caros. Primero y principal, hay pocos hoteles, con lo que te das cuenta que los japoneses no son de viajar mucho en coche. Por lo menos no en Hokkaido. Y cuando los encuentras, es increíble lo que te quieren cobrar. Nosotros encontramos 3. Uno no tenía habitaciones, el segundo costaba 900 dólares la noche y el tercero 600 dólares, todo por habitaciones que son bastante más pequeñas que las de un motel en USA o en Europa. Si bien la tarifa incluye cena y desayuno, esto no es gran cosa porque las comidas en Japón deben ser una de las pocas cosas que no son caras. Anoche cenamos 2 personas un muy buen Miso Ramen y Gioza por 25 dólares, y hoy comimos en un muy buen restaurante comida italiana por $30. Así que lo caro es dormir en Japón, no comer, aunque es posible que alguno de los carteles que pasamos en la ruta haya dicho HOTEL en japonés y sean más baratos. Por lo menos nosotros no vimos ningún edificio con coches fuera que pareciera un hotel en la zona de Furano, salvo por los 3 que mencioné. Nosotros paramos en el Orika. Así que a pesar de lo buenos y amables que son los japoneses, me resulta difícil recomendar a alguien que alquile un coche y recorra Japón si tenemos en cuenta que el alquiler del coche (Toyota Corolla) cuesta 120 dólares por día, los peajes unos 15 y una habitación de hotel otros 500 dólares la noche.

Resumiendo, ya sabes que es muy complicado conducir por Japón, que se conduce por la izquierda, que los lugares son difíciles de encontrar, que los GPS solo te hablan en japonés, que la mayoría de las señales están escritas en japonés, que las personas son muy pero muy amables, que la comida es muy buena y barata, y que las habitaciones de hotel son carísimas y los hoteles dificiles de encontrar. ¿Pero qué hay de los paisajes? ¿Vale la pena venir hasta Hokkaido? Y la verdad es que no estoy demasiado seguro de esto. Especialemente teniendo en cuenta que la mayoría de mis lectores que quieran venir a Japón tiene que pasar al menos medio día a un día en un avión para llegar aquí y cuando finalmente subes al coche, tienes que conducir muy lento, más que en cualquier otra parte del mundo. Lo de las velocidades máximas no nos lo podíamos creer. En todas las rutas y caminos por los que anduvimos, menos las autopistas, la máxima era de 40km por hora, a veces de 60 kms.  Cuando ya no aguantamos más, fuimos a 80 kms por un camino desierto y recto solo para darnos cuenta que en las carreteras de Japón hay policías que saltan de detrás de los arbustos y te detienen. Japón debe de ser el único país en el mundo en el que un policía puede detenerte por exceso de velocidad… cuando está a pie. Por supuesto, fueron muy amables y no nos multaron, sólo nos asustaron un poco cuando aparecieron por arte de magia saltando desde detrás de un arbusto agitando sus banderas para indicarnos que debíamos detenernos. En un primer momento cuando los vi pensé que simplemente se trataba de… unos locos que andaban sueltos por la ruta.

Comparto unas fotos que saqué hoy de los únicos dos lugares que me pareció que valía la pena fotografiar: el buda gigante (que tiene video en el post posterior) y un parque para chicos. El resto no es para nada excitante. En cuanto a la naturaleza misma, lugares como USA, Argentina y España son mucho más interesantes. Respecto a la arquitectura rural, desafortunadamente todo aquello que consideres de mal gusto, seas de la parte del mundo que seas,  está presente en las casas rurales de Japón. Podría mostrarte fotos al azar de casas japonesas estándar y tu primera sensación sería (seas de USA, Italia, España y hasta de Alemania), la de querer volver a tu pueblo o ciudad pensando lo bonita que es. Además los japoneses tienen un paisaje urbano que en Europa solo ví en Suiza, e intentan poner todo en el mismo lugar simplemente porque no tienen espacio, inclusive en Hokkaido. Es así como entonces todo terreno no montañoso alberga todas las construcciones, por lo que es dificil ver un paisaje sin una línea de alta tensión o una fábrica. También ponen edificios altos en medio de los bosques como el hotel en el que estamos algo que arruina totalmente el paisaje.

Todo esto podría explicar dos cosas: el hecho que haya poquísimos extranjeros en Japón y el hecho de que sea prácticamente imposible ir a cualquier lugar de Europa y no ver algún grupo de turistas japoneses. Aclaro que desde que salimos de Tokio no vimos a ningún occidental, ni uno. Y la prueba está que cuando me fui a comprar zapatillas número 45, mi número, tuve que ir a una tienda especializada para encontrarlas, porque el público de aquí es exclusivamente japonés.

Probablemente para los japoneses sea tan difícil venir a visitarnos a Europa como para nosotros ir a visitarlos a ellos. Y sin duda una vez que llegan les tratamos de una manera terrible comparado con lo que ellos están acostumbrados. Y sin embargo, ellos igual hacen el esfuerzo de venir y no hay ciudad europea atractiva que no tenga sus autobuses llenos de japoneses. Pero la explicación es que ellos lo hacen porque el resultado les compensa.  Nosotros comemos su comida porque es maravillosa, pero ellos vienen a Europa porque nuestro desarrollo urbano y paisajes naturales son también maravillosos. Y en cambio no vimos ningún europeo o norteamericano en esta isla.

Termino el post pensando que el error es haber venido en coche de manera aleatoria, sin haber investigado bien donde dormir. Supongo que hay otras posibilidades, usar transporte público, estoy seguro que habrá hoteles de menos de $500 la noche, en fin, de otra manera. Pero si nos divertimos igual con Nina es porque siempre la pasamos bien y hacemos lo mejor que podemos, pero no puedo decirle a mis lectores que se vayan a recorrer Japón en coche como si les puedo decir que hagan lo mismo en algún país europeo o en USA.

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