Hoy se cumplen 30 años de monarquía en España y, ya que leo a Juan Luis Cebrián decidido a contar los detalles de sus encuentros con el Rey, yo me sumo con esta anécdota que me hizo vivir en carne propia la simpatía real.

En el año 2001 me llegó la primera invitación al palacio real. Era una cena. Lo curioso de la invitación era que venía con instrucciones precisas sobre como debía ir vestido. Eran tan detalladas, que incluían dibujos y descripciones de colores. Parecía algo hecho como para entregar directamente a un sastre. Y eso es lo que hice. Me fui a ver un sastre con este plano para que me hiciera mi uniforme real. Cuando finalmente me probé esa curiosa vestimenta me sentía ridículo, como si me hubieran invitado a cenar con un general en uniforme de soldado. Pero, dadas las circunstancias y el hecho de que iba a conocer al rey por primera vez, decidí acudir a su casa vestido según las reglas.

Antes de la visita le había pedido a mis amigos españoles ayuda sobre cómo dirigirme al rey y tenía unas frases preparadas. Pero no fueron necesarias. Antes de que yo abriera la boca el rey se me acercó sonriente y como si hubiera leído mi mente me dijo “y tu que crees, ¿que a mi me gusta ir vestido así?”. Esas fueron sus primeras palabras. Si tengo que decir una sola cualidad del rey Juan Carlos es esa. El rey Juan Carlos entiende a la gente. Por eso es un gran rey.

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Josemaria en noviembre 22, 2005  · 

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fabri en noviembre 23, 2005  · 

Marcelo en noviembre 23, 2005  · 

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