Sorprendentemente hay un Starbucks Café dentro de la Ciudad Prohibida. Cuando visité este increíble monumento, me pareció mal. Era como si la Ciudad Prohibida fuera prohibida para todos… menos Starbucks, que es el único establecimiento comercial dentro de esta maravilla arquitectónica.

Personalmente, más allá del hecho de que Starbucks ofrece un caro servicio WIFI y que su café que palidece frente al de Lavazza (mi marca favorita), no tengo nada en su contra. Pero la Ciudad Prohibida no es el lugar apropiado para abrir uno. Me pregunto qué tipo de oficial corrupto pudo permitir que esto sucediera.

Apoyo entonces completamente a mi amigo y blogger chino Rui Chenggang, quien comenzó la “Revuelta Starbucks” en Pekín y quien puede de hecho lograr que se cierre esta sucursal instalada en el lugar más sagrado de la China secular.

Lo que me gusta también de su campaña bloguera es que aunque claramente China no es una democracia no es tampoco la dictadura que era con Mao o cuando yo visité China en el 1988.

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Joan en enero 17, 2007  · 

Javi en enero 19, 2007  · 

neogenesis en enero 21, 2007  · 

Tuki en enero 25, 2007  · 

zen en febrero 18, 2007  · 

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