Durante nuestra conferencia sobre terrorismo global –a la que asistieron Kofi Annan y 34 jefes de Estado-, se plantearon dos teorías sobre el futuro de Al Qaeda. Por un lado se encontraban los optimistas, que sostuvieron que el grupo liderado por Osama Bin Laden había recibido ya un duro golpe y que era poco probable que volviera a atacar en Europa o en los Estados Unidos. Por el otro, los pesimistas insistieron en que un nuevo ataque terrorista ocurriría en cualquier momento. Ahora lo sabemos con certeza: lamentablemente, los pesimistas tenían razón. Hoy hubo una matanza en Londres en la cual murieron docenas de personas y cientos de otras resultaron heridas. Muchas familias y miles de corazones alrededor del mundo han sido destrozados.

Escribo estas líneas apenas unas pocas horas después de ocurridas las explosiones y, por lo tanto, muchas de las evidencias que aparecerán en los próximos días todavía permanecen ocultas. Sin embargo, asumo que este ha sido un nuevo ataque perpetrado por “los amigos de Al Qaeda” o alguna de sus células que opera en Europa, y que probablemente los terroristas demanden en pocos días que las tropas del Reino Unido abandonen Irak. Entonces, la pregunta que surge es obvia: ¿debe Gran Bretaña seguir los pasos de España y retirar sus tropas o no?

La respuesta, también obvia, por lo menos en un primer análisis, es que no debería retirarse. La decisión de retirar las tropas implicaría –siguiendo esta línea de pensamiento- recompensar las acciones y aceptar las amenazas del terrorismo y eso sería una grave equivocación. En mi opinión, más allá del error que significaría recompensar de esta manera al terrorismo, existe un peligro aún mayor. La guerra en Irak ha sido en si misma una grave equivocación. El presidente Rodríguez Zapatero comprendió este dilema y tomó la decisión de retirar a España del conflicto tras el atentado de Atocha, accediendo de esta manera a la demanda de los terroristas. Su decisión enfrentó muchas críticas de sus aliados internacionales y de la oposición, pero la realidad es que desde que se materializó la retirada de sus tropas de Irak, ha reinado la paz en España.

Estoy horrorizado por las cientos de víctimas de los atentados en Londres, pero también estoy consternado por el hecho de que aproximadamente 100.000 civiles han muerto en Irak como resultado de la invasión liderada por los Estados Unidos. Poner bombas en el metro o en cualquier lado es asesinato en masa y, probablemente, un crimen de lesa humanidad. Sin embargo, desde mi punto de vista, también lo es el bombardeo de poblaciones civiles como Falujah, en donde el intento de encontrar a Abu Musab al-Zarqawi (uno de los líderes insurgentes y estrechamente ligado a Al Qaeda) resultó en la muerte de miles de civiles inocentes. Entonces, ¿por qué los actos terroristas son percibidos como ilegales mientras que el bombardeo de poblaciones civiles no? Si terrorismo significa asesinar civiles como medio para conseguir sus objetivos políticos, ¿no debería también rotularse la invasión liderada por los Estados Unidos, con sus tácticas de bombardeos aéreos para convencer a los habitantes a respetar a los invasores, como un tipo de terrorismo de estado?

Saddam Hussein fue un dictador genocida que ahora está en prisión y, en breve, será juzgado. En ese sentido, la invasión de Irak ha sido un éxito rotundo. Es más, se han celebrado elecciones libres y democráticas y un nuevo gobierno ha asumido el control político del país. Entonces, por qué no retirarse de Irak si el objetivo ha sido cumplido, en vez de continuar con las operaciones paramilitares? Por qué insistir con una guerra imposible de ganar, violando constantemente los derechos humanos? Podemos seguir defendiendo desde el mundo occidental la idea de que habría más muertos en Irak si los Estados Unidos y el Reino Unido retirasen sus tropas? No era inevitable que el enemigo optase por luchar en territorio europeo como lo hizo hoy? Por qué dar a Al Qaeda y a sus redes terroristas razones para continuar su lucha? Los periodistas y comentaristas argumentan que “Los terroristas no tienen lógica alguna”. Personalmente, coincidiría con ese pensamiento si mañana ocurriese un hecho como el del 11M, luego que las tropas españolas se retiraron de Irak. Pero éste no ha sido el caso, y todos sabemos perfectamente que ello no se debe a que nuestras fuerzas de seguridad sean más eficientes. ETA sigue atentando en España. El transporte público siempre será vulnerable al terrorismo. Si desde el 11M no se han producido nuevos ataques en España, ello fue gracias a la poco confortable decisión de retirar las tropas españolas de Irak que en su momento tomó el Presidente Rodríguez Zapatero.

Sinceramente, creo que en los próximos meses, de manera discreta, Tony Blair deberá tomar la misma decisión.

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ava en julio 11, 2005  · 

Maria Jose en abril 13, 2008  · 

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