Vi que el artículo en el que trato, con la ayuda de María, de explicar “por qué la música” fué muy criticado por aburrido. Voy a probar de nuevo.

Soy un enamorado de la música, me la paso escuchando todo tipo de música. Ahora mismo estoy escuchando Bebot (Filipino) de Black Eyed Peas, pero antes estaba escuchando a Carla Bruni, y más tarde puede ser que esté escuchando a Macy Gray o a Piazzola. Es más, ahora mismo mi hijo Leo, de 9 meses que aún no camina, cuando le pongo Black Eyed Peas y lo tengo de las manos, baila riéndose feliz. Así es, Leo no camina, apenas gatea, pero ya baila. Y mi hija mayor, Alexa, cuando baila parece que el altavoz (parlante) es ella misma. Fué por esto, para entender estos momentos de felicidad explosiva en los que todos disfrutamos la música como locos, que le pedí a María Frick, la investigadora de este blog que estudiara el tema de por que la mayoría de los seres humanos estamos tan enganchados a la música.   Quise entender por qué una buena canción nos puede hacer pedalear con más fuerza o dejar caer una lágrima (la canción de los desaparecidos de Gotan Project me produce ese efecto al punto que ya no la puedo escuchar más). Pero el problema con el que se topó María es que realmente no se sabe por qué y por eso el post quedó “aburrido”. Se que es desilucionante pensar que nos pasamos tantas horas dedicadas a un tema que no entendemos. Que hay gente que acude a terapias musicales sin saber por qué estas funcionan o chicos que pasan años estudiando a tocar el piano, la guitarra, el violín, arpegio tras arpegio sin entender por qué van a clase. Aún más extraño debe ser para un músico que dedicarle su vida a colección de “ruidos con alma” cuya magia no logra entender. Nadie conoce la fórmula para hacer canciones que tengan éxito y de ahí la angustia de compositores famosos ante sus nuevas producciones que pueden triunfar o fracasar. Se sabe que hay que tener buena voz para cantar, pero muchos la tienen y muy pocos son escuchados. Lo mismo con los compositores de todo tipo de música, muchos componen, pocos logran público. Algunos conectan con millones otros con miles, otros con su profesor de música. La música pertenece a esa colección de temas claves de la vida que no entendemos: la podemos guardar en un cajón junto a tratar de entender por qué dormimos, por qué soñamos, o cómo funciona la memoria, la conciencia, o por qué nos gusta el arte, o ciertas comidas. En fin, hay tantas cosas básicas que nos causan mucho placer, miedo, odio, asco, que no entendemos. Al no ser una persona religiosa veo al conocimiento como un universo que se expande, primero lentamente entre los animales, luego entre los humanos. Veo una aceleración en el crecimiento de este universo en los últimos 300 años, pero si tuviera que decir cuanto de ese universo hemos visitado arriesgaría un 10%. Nos hacen falta muchos científicos “exploradores espaciales”, para realmente llegar a entender el entorno en el que estamos. Y el astronauta que había entendido el por qué de la musica quizás era ese de David Bowie, que se perdió en el espacio…¡con la explicación! ¿Dónde estás Major Tom flotando en tu nave? Queremos saber.

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