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Se está convirtiendo en algo bastante usual oir a la gente decir que no les gusta Wikileaks porque no soportan a Assange. Esto es una equivocación. Hay poca gente a la que le caiga bien Assange, y la mayoría (en la que me incluyo) ni siquiera le conocen. Pero lo importante aquí no es Assange, ni su pelo, ni si puede o no puede tener relaciones sexuales con mujeres dormidas. Lo que sí es importante es la cantidad de información que hemos obtenido a través de Wikileaks. Aquí hay un buen resumen de The Guardian. Sí, es mucha información, y hay mucha más por venir. Y da igual que tantos expertos digan que ellos “ya lo sabían todo”, porque la gente de a pie, las Juanas, los Mohammed y los Rui del mundo no lo sabían, y están enfadados.
No resulta sorprendente que la revista Foreign Policy llame a la revolución de Túnez “la primera revolución Wikileaks”, porque ha sido una fuerza de cambio en Egipto, en Túnez y en menor medida en otros países. Las revelaciones de Wikileaks seguramente continuarán escandalizando a activistas y manifestantes de todo el mundo, al menos durante un tiempo.
Y todo este cambio que se está llevando a cabo se lo debemos al cuerpo diplomático de EEUU (que demostraron además ser un excelente grupo de periodistas), a un soldado muy valiente, y al espíritu emprendedor de todos los que trabajan en Wikileanks, incluído Julian Assange.

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Jorge S. King en Febrero 21, 2011  · 

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