En mi carrera de emprendedor hice empresas en las áreas de medicina, telecomunicaciones, informática, internet.  Y sí, dije medicina.  En los 80 estudié un curso de medicina en NYU y trabajé con Claudio Cuello,  Cesar Milstein, el premio Nobel que descubrió los anticuerpos monoclonales y con Phil Gold, el científico que descubrió el CEA, primer biomarcador para detectar y observar el cáncer. La medicina siempre me interesó y quería comentar en este post un nuevo proyecto que queremos realizar mi amigo Leandro Sigman, consejero delegado de la farmacéutica española Chemo, y yo.  Se trata de un proyecto para el cual estamos buscando una mujer CEO.  Sí, habéis leído bien, una mujer CEO. Creemos que es un proyecto para las mujeres y como tal, debe ser dirigido por una mujer.  El proyecto es sencillo: consiste en convencer a la mayor cantidad de mujeres de menos de 37 años y sin hijos de que tienen que congelar sus óvulos.  Cuanto antes lo hagan en su vida mejor ya que tendrán más probabilidad de tener embarazos sin complicaciones e hijos sanos.  Lo que no saben muchas mujeres es que la salud de su bebé depende de la edad en la cual fueron congelados sus óvulos y no la edad en la que se queda embarazada.  Si una mujer de 43 años usa sus propios óvulos de cuando tenía 32 tiene muchísimas más probabilidades de quedarse embarazada y de tener un bebé sano.

En el 2000, cuando lancé Jazztel teníamos un mensaje que comunicar: había una alternativa mejor a Telefónica y se podían conseguir servicios de telecomunicaciones, mejores y más baratos.  Lo hicimos de una manera graciosa. Contratamos a ex ejecutivos de Telefónica a quienes les divirtió la idea de salir por la tele vestidos de presidiarios y decir que ellos “timaban a la gente”, que lo confesaban y que recomendaban usar Jazztel. En este caso el mensaje, si le queremos poner un tono gracioso, sería algo así como “congela tus óvulos y no te cases con el primer idiota que encuentres cuando tengas 35 años”, o “tira tu reloj biológico por la ventana”. O quizás con menos humor pero más significado: “yo también puedo ser madre a los 40”.  Porque digan lo que digan la triste realidad es que aunque las mujeres viven de media más de 80 años, su fertilidad cae en picado a partir de los 35.  Pero hay una manera muy sencilla de que “no se les pase el arroz” (cruel expresión española): congelar los óvulos. Cuesta 3000 euros y con eso pueden estar mucho más tranquilas de poder ser madres después de los 40.

Si eres mujer, vives o puedes trasladarte a Madrid, eres preferentemente médica, te consideras una gran comunicadora,  Leandro y yo podemos ayudarte a embarcarte en una tarea que puede ser interesante para ti y de enorme valor social para el resto de las mujeres. Nuestra tarea la vemos como una inversión en comunicación para guiar a cada mujer al centro adecuado donde someterse a un procedimiento de unas 5 horas que puede cambiar su vida.  Escríbeme a martinvars@me.com.

Sigue a Martin Varsavsky en Twitter: twitter.com/martinvars

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