En Europa, los gobiernos están preocupados por Irán y sus deseos de hacer bombas atómicas. Entiendo que lo estén.

En el mundo hay dos tipos de personas religiosas:

  1. Los que creen que Dios es perfecto y los seres humanos no lo somos. Esta categoría diría que incluye a los europeos religiosos (ya en si una minoría)
  2. Los iraníes y otros fundamentalistas que creen que Dios es perfecto y que ellos lo son también, porque siguen al pie de la letra lo que creen que Dios dijo.


Para mi, esta es la diferencia entre los religiosos y los fundamentalistas: mientras que los religiosos se creen gente imperfecta frente a un Dios perfecto, los fundamentalistas se creen perfectos intérpretes del perfecto Dios.

Que fundamentalistas como los iraníes tengan la bomba atómica me inquieta e inquieta a mucha otra gente, aunque reconozco que esta preocupación no es del todo racional. Es como Spalding Gray, autor norteamericano que decía que él no volaba con Bali Airlines, porque no quería subirse a un avión cuyo piloto creía en la reencarnación. El miedo a la muerte es sano. No tenerlo es peligroso. Los cristianos a veces idolatran la muerte, pero prohíben el suicidio y la eutanasia.

Enviar chicos a morir como mártires, como hacían los iraníes en la guerra contra Irak, es peligroso. No es seguro que los iraníes se sientan poseídos de la verdad divina y usen su bomba atómica, pero si es probable que si están cerca de usarla, su convicción fundamentalista acelere el proceso.

Es por eso que me inquieta mucho más que los iraníes fundamentalistas tengan la bomba atómica que que la tengan los indios (hindúes) religiosos. Lo mejor, claro, sería ¡que no la tuviera nadie!

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Gargola en Octubre 7, 2005  · 

fernanda en Octubre 15, 2005  · 

pedro torres en Octubre 26, 2005  · 

jjj en Mayo 23, 2006  · 

César Izaguirre en Febrero 16, 2009  · 

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