Padrastro, hermanastra, hijastro: suenan mal. Y, sin embargo, en mi vida y en la de muchos otros, los “astros” juegan un rol muy importante. Quizás porque perdí a mi padre en el ’83 y Mario, mi padrastro, es como un segundo padre para mi. Pero también, además de mi querida hermana, tengo dos hermanastros con quienes me siento muy cerca, aunque no tenemos una relación genética. Uno es Matías (del lado de mi padre) y la otra es Mariana (del lado de mi madre). Y a través de ellos tengo sobrinastros a quienes tambíen quiero mucho: Max, Milos, Fede y Lara. Soy el padrino de Milos.

Este verano (del hemisferio sur) descubri más a los “astros” por una triste historia familiar, que resultó en que no pude ver a parte de mi familia en fiestas de Uruguay y me encontré pasando las vacaciones con mis “astros”. Ahora están resolviendo el tema a través de la lentísima justicia argentina que, lamentablemente, no parece tener ningún apuro en actuar cuando un padre le saca a un hijo al otro padre. Igual estoy convencido que esta terrible actuación de Julio Lala será corregida por la justicia en pocas semanas.

Además, en mi vida también hay otros astros. Nina, mi pareja, se lleva muy bien con mis hijos, especialmente con Leo. Los divorcios son muy tristes, pero existen maneras de salir bien de un divorcio. Para mi las claves son mantener un contacto muy frecuente entre hijo, madre y padre (sin esos miedos absurdos a los movimientos que son necesarios), que los padres estén totalmente dedicado al chico(s) cuando están con ellos y elegir nuevas parejas que tienen una buena predisposición para agrandar la familia respetando la vida anterior.

Otro tema interesante con los “astros” es que se pueden elegir. Mi hermano “astro” Matías, por ejemplo, tiene 3 hermanos más con quienes no tengo relación, pero con él sí y es muy buena. Como las relaciones “astro” son más opcionales, uno cultiva aquellas con las que se siente mejor. Yo, por ejemplo, nunca me sentí realmente cómodo con Alicia (la viuda de mi padre), que no era mi madre, pero sí con Mario, el marido de mi madre, que es una excelente persona. No digo que uno no pueda rechazar a un hermano genético o a un padre o una madre, o a un hijo, pero es algo más difícil. El miedo al rechazo entonces lleva a veces a tener relaciones un poco forzadas. Otras, en cambio, son altamente satisfactorias.

La conclusión es que creo que es hora de sacarle la connotación negativa al astro. Sugiero adoptar el sistema inglés. En inglés los padres divorciados hablan de sus “children”, que es una mezcla de hijos genéticos y de matrimonio. En inglés también se llama dad al padrastro e inclusive a veces al suegro. Eso también me parece bien siempre que la persona que lo dice lo sienta. O quizás la solución es ver en la relación combinada con astro algo más lindo. Algo como lo que yo siento cuando estoy con mis astros.

Termino contando que Mariana, mi herman “astra”, me hizo el regalo más lindo de estas vacaciones que terminan mañana. Me regaló un álbum familiar lleno de fotos de familia y amigos. El álbum lo hizo sacando fotos mías de Facebook y Picasa e imprimiéndolas. Más allá de que el álbum en sí es hermoso, ver a mi familia así, en un álbum, me hizo dar cuenta que los “astros” encajaban perfectamente entre los de “sangre”. Que todos nos queríamos mucho.

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