Hace unos años publiqué en mi blog lo que llamé el “índice de peligrosidad” (“Shortened Life Index” en inglés). Se trata de un ranking de países ordenados por la media de asesinatos y suicidios, ambos datos sumados, que se producen al año. Me pareció la mejor manera de conseguir un indicador que representara lo peligroso que es cada país. La peligrosidad desde mi punto de vista no la da sólo la probabilidad de que te maten sino también la forma de vida del país, más o menos proclive al suicidio. Con datos de 2012 la situación apenas ha cambiado en este tiempo: sigue existiendo una clara correlación inversa entre tasas de suicidios y tasas de homicidios en todo el mundo. Los países donde se producen muchos suicidios suelen ser lugares donde apenas hay homicidios, y viceversa.

Es difícil determinar las causas de estos datos pero hay un patrón que se repite: a más renta, más suicidios y a menos renta más homicidios. En países con renta per cápita alta como Japón, Estados Unidos o Suiza las tasas de gente que se quita la vida son elevadas mientras que las regiones con bajos ingresos sufren un gran número de homicidios y pocos suicidios. Quizá vivir en países donde el éxito es una constante crea una cierta dependencia de él, siendo el suicidio la solución rápida al fracaso. En países donde la miseria es la que predomina, echar la culpa del fracaso al otro es lo más fácil y la terrible solución, el asesinato. Latinoamérica encabeza la tabla por sus altos índices de criminalidad. Venezuela, Colombia, Brasil o México son los países más conflictivos e inseguros del mundo.

Es curioso que en Estados Unidos, siempre en el centro de la polémica por asesinatos mediáticos y el fácil acceso a las armas, sea más probable morir por voluntad propia que a manos de otro.

A pesar del terrorismo islámico que ha sacudido el mundo en este tiempo, países como Egipto, Arabia Saudí o Irán continúan en la parte baja de la tabla del “índice de peligrosidad”. Las inmolaciones de terroristas suicidas son poco representativas en términos de porcentaje y por la posición dentro del ranking parece que podría ser seguro vivir allí.

El caso de España e Italia es llamativo. La crisis económica ha pegado fuerte en ambos países pero la desesperación de la gente no llega, de manera general, al extremo de querer quitarse la vida. La media de suicidios es de las más bajas de Europa. En concreto en España, los constantes desahucios en estos años han provocado sonados suicidios de personas desesperadas tras perder sus casas. Han sido terribles pero por fortuna, casos aislados.

A continuación os dejo algunos gráficos con datos de suicidios, homicidios y el “índice de peligrosidad” de un grupo de países que hemos seleccionado.

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indice de peligrosidad

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