Leí en el libro de Bill Bryson que nuestro cerebro conforma sólo en 2% de nuestra masa corporal, pero requiere del 20% de la energía que consumimos. ¡Y no sólo eso! Dado que el cerebro regula cuanta energía es distribuida a cada parte del cuerpo, cuando se produce un desfasaje en éste, el cerebro se asegura de que sean otros los órganos que sufran primero.

De la misma manera que los chips para computadoras, nuestro cerebro requiere de una tremenda energía para funcionar correctamente. Si esto es así, entonces aquí va una idea: piensa más y entonces menor cantidad de la comida que ingieras se convertirá en grasa.

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