Vivo en el mundo digital, pero hoy realicé una maravillosa escapada al mundo analógico que recomiendo de todo corazón: fuí a ver la obra de teatro Closer, basada en la película Closer en el Teatro Lara de Madrid. La historia se puede resumir como lo han hecho en el programa “una historia de amor…para adultos”, en la que dos parejas logran hacer de la infidelidad un arte.

El reparto es maravilloso. Belén Rueda es la actriz perfecta para presentar a Anna, la mujer que cada tanto pierde la cabeza pero que en general prefiere la soledad, el rol que tenía Julia Roberts. Lidia Navarro es tan sexy, perversa y desesperada como Natalie Portman. José Luiz García Pérez es aún más convincente que Clive Owen como el hombre melancólico pero seguro de si mismo (una especie de Jules Jules et Jim pero con un pelín menos de resignación). Sergio Mur es como Jude Law: lo suficientemente buen actor para que podamos creer que no solo le dieron el rol por ser tan guapo.

La traducción del guión original es impecable. A mi que no me gustan las traducciones esta parece estar hecha por alguién que consiguió pesar el contenido emocional de cada palabra en el texto original y darnos el equivalente en castellano. En el cine como ya he comentado detesto el doblaje, me parece por un lado un robo a la voz original del actor y por otro una enorme contribución a la ignorancia del español medio hacia el sonido de los idiomas. Pero en el teatro la traducción de una obra tiene el efecto contrario, no solo no roba voces sino que las crea dando oportunidad al descubrimiento de nuevos intérpretes que no surgirían si las obras tuvieran que ser representadas en su idioma original. Mariano Barroso al dirigir un reparto de actores tan apropiados para la obra le dió otra dimensión al guión original de Patrick Marber que si entendiera castellano creo que disfrutaría mucho. Y por último quiero destacar la escenografía y vestuario de Elisa Sanz porque son realmente fuera de serie. Mientras veía la obra pensaba el sueño del espectador sería conseguir que Elisa les reacomodara los muebles de su salón. Elisa parece venir de la escuela de cocina en la que prima la mesura y con muy pocos ingredientes se logra un plato con muchas estrellas. Cómo alguien puede hacer de una escenografía fija un restaurante, un salón, una consulta médica, un acuario, un museo, un parque es algo que no se puede creer hasta verlo.

Lamentablemente tengo que terminar este comentario diciendo que soy un inversor en el Teatro Lara. Digo lamentablemente porque al ponerme a escribir esta crítica muy positiva sobre la obra pensaba que mi credibilidad iba a caer rápidamente cuando contara que soy inversor. Frente a este hecho debo decir que por una noche paradójicamente me hubiera gustado no serlo para poder escribir mi elogiosa crítica a todo el equipo de Closer sin sentir culpa. Pero bueno, las cosas son como son y creo que cuando los lectores del blog vean la obra entenderán que existe algo así como el “amor al arte” y que eso fué mi motivación principal para invertir con mi gran amigo Pablo Larguía socio mayoritario del teatro y su productora. Y si nos fué muy bien solo me queda felicitar a Pablo por sacar un éxito tras otro. Primero fué Art con Ricardo Darín, luego La Curva de la Felicidad con Pablo Carbonell y ahora esta inolvidable producción de Closer que con bastante humor hará temblar a muchas parejas en busca de intimidad.

Sigue a Martin Varsavsky en Twitter: twitter.com/martinvars

Sin Comentarios

jovialiste en Enero 26, 2007  · 

X en Enero 26, 2007  · 

Anónimo en Enero 26, 2007  · 

Bosco en Enero 26, 2007  · 

Adan en Enero 26, 2007  · 

l en Enero 26, 2007  · 

Nati S en Enero 26, 2007  · 

Mario Berman en Enero 28, 2007  · 

Martin Revert en Enero 28, 2007  · 

Franzeta en Enero 31, 2007  · 

ave en Febrero 8, 2007  · 

Carlos Paredes Leví en Febrero 8, 2007  · 

Carlos en Marzo 18, 2007  · 

Amanda en Marzo 25, 2007  · 

ivan en Abril 8, 2007  · 

POC en Junio 1, 2007  · 

Dejar un Comentario

Español / English


Suscribirse al boletín por e-mail:
Últimos Tweets