Argentina y sus políticos: demasiado amor, demasiado odio
En los 90 era raro encontrar un argentino que pensara que la conversión del peso al dólar, el llamado 1 a 1, era una mala idea. Ahora es difícil encontrar un argentino que piense que era una buena idea. En los 90 era raro encontrar un argentino que pensara que la inversión extranjera era una mala idea. Ahora es raro encontrar un argentino que piense que es una buena idea y la desconfianza al inversor norteamericano o español es muy común. A mediado de los 90 Menem era increíblemente popular, a mediado de esta década el admirado era Nestor Kirchner.
En España también la gente está muy dividida entre el PP (conservadores) y el PSOE (socialistas) pero la diferencia es que España son pocos los que se pasan de bando. Además si uno estudia a fondo los programas del PP y del PSOE la diferencias son menores comparadas con los programas de Menem y Kirchner. En Argentina en cambio los que se cambian de bando son la mayoría porque sino no se explica como hay tanto acuerdo nacional en el amor y en el odio de diversos candidatos e ideologías tan diferentes. Desde los 70 la Argentina probó dictaduras militares, democracia de corte socialista, democracia neoliberal, proteccionismo, apertura, ataduras de cambio, cambio libre, hiper inflación, deflación, y todo en menos de 4 décadas. Hasta un dictador militar como Galtieri fué muy popular durante la absurda y triste guerra de las Malvinas. En Estados Unidos llaman “swing voters” a los votantes que se cambian de lado. Si es así Argentina es el paraíso de los “swingers” porque sino no se explica como siendo una democracia cambia tan frecuentemente de sistema económico.
La historia argentina se repite. Los argentinos se “enamoran” de fórmulas que resultan ser demasiado extremistas y al final de estos romances que duran unos 10 años se hunden, ya sabemos que la Argentina se hundió al final de los 70, de los 80, y de los 90 y ahora parece que luego de años de optimismo naufrague de vuelta.
Es paradójico escuchar a argentinos decir que los españoles son “cuadrados” que les falta sentido crítico. Pero en mi opinión conociendo bien a los españoles creo que lo que la Argentina necesita es mucho más sentido crítico. El español medio es un incrédulo de sus políticos y esto es lo que le hace falta al argentino medio, más capacidad crítica porque en Argentina son frecuentes los enamoramientos y desengaños políticos. Ahora estamos estamos empezando a vivir el desenamoramiento de los Kirchner. Si el argentino medio tuviera más incredulidad no se enamoraría de sistemas radicalmente diferentes cada 10 años para luego odiarlos los 10 años siguientes. Porque al final estos experimentos resultan en el estancamiento. La Argentina creció en la primera parte de la década Menem, luego se hundió en el abismo, en los últimos 6 años creció rápidamente pero con tanto cambio, ¿a dónde está su producto bruto? A niveles de 1998. Tanto amor, tanto odio, para terminar donde empezamos. ¿No será mejor amar menos, odiar menos y encontrar un sano punto medio?
Sigue a Martin Varsavsky en Twitter: twitter.com/martinvars












































Enviado por: Argentina y sus políticos: demasiado amor, demasiado odio | My Weblog - mayo 19, 2008 6:29 pm - #
[...] Argentina y sus políticos: demasiado amor, demasiado odio, es un post no muy largo, que explica desde la visión de un argentino viviendo en España, los enamoramientos (para luego convertirse en odio) que tenemos los argentinos frente a las políticas económicas. Y cómo en 4 décadas hemos probado prácticamente todo y bien en extremo. Recomiendo leer también los comentarios, ya que enriquecen la nota y casi no tienen desperdicios. [...]