Ricardo Galli y Brainslayer
Luego de haber recibido por parte de Ricardo Galli las críticas más duras que me hicieron no sólo en FON, sino que casi diría en mi vida de emprendedor, y luego de fracasar tratando de que convirtiera su espíritu crítico y viniera a ayudarnos, decidí que si hackers como él nos iban a dar caña desde España, mejor buscar ayuda afuera antes de lanzar nuestra nueva versión del software. Preguntando quien era el mejor hacker del mundo en temas de firmware, un nombre empezó a resonar mucho: Brainslayer Brainslayer. “Es un genio” decían unos, “hizo solo el software que usan casi todas las comunidades wireless”, decían otros. Mi interés aumentaba enormemente. Quería traer a Brainslayer. Quería combinar a nuestro gran equipo con este mito.

Pero al mismo tiempo, sabiendo que Juantomás, Teo, Iurgi y ahora Guillermo están haciendo un gran trabajo y tratando de no ser disruptivo ni ofender a nadie, tuve mucho cuidado al preguntar como se tomarían nuestros programadores si conseguía traer a este pope a Madrid. Por suerte la reacción fue tan positiva como cuando les dije de traer a Ricardo Galli. ¡Que venga! Pero como a Ricardo Galli no le habíamos conseguido, contacté a Brainslayer bastante preocupado. El mail lo conseguí gracias a Daniel Cialdella. Grata fue mi sorpresa cuando a los pocos minutos de contactarle Sebastián Gostchall, Brainslayer me contestó y nos pusimos a chatear primero y luego a charlar por Skype. Una hora debemos haber estado hablando. Eran las 11 30 de la noche cuando empezamos.
Mi problema muchas veces en estas situaciones es que yo no soy hacker ni programador. Mi relación con los programadores es hoy parecida a la que fue en su día la relación con los científicos de Medicorp, empresa de biotecnología que fundé en 1985 en Canadá. Es una relación que consiste en imaginarme productos y conseguir a genios que los hacen. Para mi los programadores son genios que se pasan horas escribiendo líneas incrompensibles para que casi todo lo que conocemos hoy en día y algunas de las cosas que se me ocurren a mi, funcionen.
Así fue que empecé a preguntarle a Sebastián cómo funcionaba su software, qué podía y qué no podía hacer, pero a diferencia de Juantomás, que sabe bajar a mi nivel, Brainslayer está en la suya y debo confesar que por lo menos un cuarto de lo que me hablaba no lo entendía. Sin embargo, con los otros tres cuartos me bastó, era claramente un miembro de la tribu de los genios, así que me lancé al pedido y le dije: “Brainslayer, we need your help” y tan rapidito como le pedí me dijo que se venía. Así nomás, que se venía a ayudarnos (comparar por favor el “I am coming over” con este post de Ricardo).
Y así es como llegó esta mañana Brainslayer a Madrid.
Hoy tuvimos una de las sesiones más interesantes de tecnología desde que fundamos FON. Mirad la foto y decidme si no es un personaje entrañable este Brainslayer. Claramente, nos dió la vuelta con la ropa, ¡nosotros que creiamos que éramos informales en FON! Es que no me puedo imaginar a Brainslayer entrando a las oficinas de…Telefónica por ejemplo. Además, parecía medio cabreado porque nadie había ido a recogerle al aeropuerto. Yo no había ido porque lo del cartelito que dijera Brainslayer me parecía una pasada, pero cuando le vi me di cuenta que Brainslayer es una especie de MTV andante imposible de NO reconocer. Pero bueno, luego de disculparme porque se haya tenido que tomar un taxi nos pusimos a trabajar junto al equipo fonero y la experiencia fue fascinante por muchos aspectos. No sólo porque Brainslayer es un genio, sino por la dinámica que se armó en el equipo era súper positiva. Había tanto entusiasmo que nadie podía parar de hablar, nos pisábamos el micrófono el uno al otro. Con decir que las reuniones de diseño de sistemas empezaron a las 11 de la mañana y cuando me fui a las 9 de la noche seguían trabajando, haciendo pruebas. La pregunta que más debate provocó fue mi pedido de que nuestros puntos foneros puedan ser usado al mismo tiempo para conectarse a internet y para conectarse entre ellos estudiando el camino más veloz. Uno de mis objetivos en FON es lograr que se cree una mezcla de LANs y puntos de acceso en cada punto, no como ahora que un router es o punto o puente. Además quiero que los dispositivos se autoconfiguren.
En fin, entusiasmo total. Eso si, volviendo a leer los palos que nos dió Ricardo Galli me dió mucha pena volver a pensar lo duro que es pedirle ayuda al vecino en este país. Es como si sintieran que tu triunfo es su derrota. Perón decía que para un peronista no hay nada mejor que otro peronista. Personalmente, nunca me gustó Perón, pero como buen populista sabía vender su ideología a un pueblo que lo escuchaba: en general los argentinos se entusiasman con los éxitos de otro argentino. Yo siento como un orgullo inexplicable si veo un argentino que gana un premio en otro país. Aunque no tenga nada que ver me siento partícipe. No voy a decir que en Argentina no hay envidia, porque la hay, pero como demuestra Daniel Cialdella, el argentino de Alcalá Wireless, que me pasó el correo de Brainslayer, para un argentino sigue siendo muy bueno ayudar a otro argentino (paradójicamente aún no tenemos argentinos trabajando full time en FON). En España, como vi con bastante gente, muchas veces cunde el espíritu opuesto. Salimos con FON a construir un entorno en el que la gente compartiera su wifi y aunque la gran mayoría de las reacciones fueron positivas, Ricardo Galli y muchos tekis que yo pensaba estarían encantados con el entorno linus de FON, nos dieron muchísima caña porque además tenemos un entorno bill para hacer que todo sea rentable. Así es que tuvo que venir Brainslayer desde Alemania con el mejor rollo del mundo a ayudarnos. Pero funcionó. Y… ¡vaya peña que se armó en FON entre el alemán, el argentino, el vasco, el andaluz y el madrileño! Nos la pasamos de pm.











































Enviado por: Ricardo Galli, de software libre - Enero 19, 2006 2:47 am - #
Mart
Enviado por: übercansino: wip - Enero 20, 2006 3:30 am - #
Fonero ¿por mucho tiempo?
Con la novedad del Mac mini la semana pasada, apenas mencioné de pasada (creo) que también me llegó el router de Fon, casi un mes después de pedirlo. Debería haber sido un Linksys WRT54GS, aunque al final lo que recibí fue un WRT54GL, que pens