La Inmigración en Japón, España y USA
En Marzo de este año estuve en Japón y una de las cosas que más me llamó la atención fue su política migratoria. Me resultó interesante notar como frente a un fenómeno de creciente importancia (entre 1960 y 2005, el número emigrantes internacionales en el mundo pasó de 75 millones a 191 millones), los países tienen distintas actitudes e implementan políticas completamente diferentes. Eso es al menos lo que uno puede observar al comparar los casos de Japón, España y USA.
Japón se hoy encuentra ante una encrucijada demográfica y laboral, con profundas implicaciones para su economía. Después de
Esta situación ha sido promovida, además, por una política migratoria fundamentada en: (1) el temor a los problemas que puedan surgir de la fricción social con las poblaciones foráneas residentes, y (2) el convencimiento de que el crecimiento económico sólo es sostenible mediante una mano de obra altamente cualificada. En consecuencia, existe un modelo de inmigración controlado (Ley de 1990) que prohíbe la contratación de mano de obra ilegal, restringe la entrada de trabajadores no cualificados, liberaliza en algunos casis la admisión de trabajadores extranjeros cualificados y concede derechos de trabajo y residencia a los extranjeros de origen japonés (considerados culturalmente compatibles). ¿La consecuencia? El porcentaje de extranjeros registrados respecto a la población total es muy bajo (1.6% en 2006), por lo que - en su afán de conservar su cultura y su composición étnica - Japón sigue corriendo el riesgo de quedarse sin trabajadores.
En España, sin embargo, la inmigración es considerada ya como un fenómeno estructural y la postura del gobierno ha sido muy distinta a la japonesa. Lejos de estar entre los países que “cazan” profesionales (como Japón, Canadá y Australia), España tiene un modelo menos selectivo, que abre sus puertas a una inmigración menos calificada (
El hecho es que para España la inmigración es la solución al problema generado por la baja natalidad y el consecuente vaciamiento de los puestos menores de la pirámide productiva (los menos atractivos, los empleos ilegales y los empleos en “negro”). Estos puestos son ahora ocupados por los inmigrantes, que hacen los trabajos que los españoles no quieren hacer. Sin embargo, este modelo no soluciona otro grave problema que enfrenta el país: el descenso del número de universitarios y, por ende, de personal altamente calificado. Dado que los españoles han dejado de tener hijos y que los hijos de los inmigrantes todavía no acceden a la universidad, las empresas enfrentan hoy escasez de este tipo de mano de obra. Y si bien una solución pasajera sería la de recurrir al reclutamiento internacional, ésta no es una alternativa que el modelo español considere seriamente, porque es extremadamente difícil contratar a un científico extranjero (especialmente si es americano).
En Estados Unidos, por el contrario, este problema no existe. Porque, a pesar de sus controversias, su política migratoria es balanceada y permite tanto la entrada de inmigrantes para tareas de tipo agrícola o de producción (Programa Bracero, Ley de Reforma y Control de
Creo entonces que el modelo americano es el mejor sistema migratorio. Porque, como el modelo japonés, promueve la entrada de personas altamente calificadas. Pero al mismo tiempo – como el español – favorece también la llegada de trabajadores dispuestos a realizar las tareas que los nativos ya no quieren hacer. En Estados Unidos se produce un nacimiento cada 7 segundos, una muerte cada 13 segundos y cada 31 segundos llega un nuevo inmigrante. Esta es la mejor combinación para alimentar una economía.
Publicado en España, USA | 8:57 pm
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Enviado por: La Inmigración en Japón, España y USA by zapizapi - Julio 15, 2007 8:48 pm - #
[...] Bracero, Ley de Reforma y Control de la Inmigración de 1986) … articulo continua en MartinVarsavsky.net traido usted por [...]