Estuve en Líbano y Siria una vez. Fue un viaje inolvidable.

Beirut es una ciudad fascinante y terrorífica a la vez. Si alguna vez fue hermosa, ya no lo es, pero tampoco lo es Berlin y, sin embargo, es por mucho la ciudad más interesante de Alemania. Pero quizás no pensaría lo mismo sobre Beirut si no fuera porque ahí conocí a Ziad Doueri, el director de Lila Dice.

Yo no lo conocí por ser el director de Lila Dice, sino porque también es un muy buen amigo de mi gran amigo Joshua Ramo. Hubo muy buen rollo desde el principio. Él, su novia, mi novia y yo pasamos unos fabulosos días en los que dos entrañables libaneses, Ziad y Joelle -él musulmán y ella cristiana-, nos enseñaron con muchísimo amor su querida ciudad. La misma que en su infancia los encontró en lados diferentes del “muro” y ahora en lados diferentes de su cama (que curiosamente está casi donde estaba en su época el muro).

Ziad y Joelle nos mostraron todo, desde las discotecas más lujosas hasta la miseria más triste en los barrios palestinos, donde centenares de miles de personas nacidas en Líbano no tienen ni siquiera papeles de trabajo por el enorme prejuicio que hay contra ellos.

También fuimos con ellos a Siria, que resulto ser realmente fascinante. Ni bien llegamos a la frontera me pararon, porque sospechaban que era judío. Ziad les aseguró que no lo era y entramos a Siria haciendo lo único que se le puede hacer a los fascistas: mentirles. Luego recorrimos Damasco, una ciudad que a diferencia de Beirut sí es hermosa y con una enorme vocación de conquista (hace no tantos siglos el destino de Madrid era decidido en Damasco).

La mayor paradoja del viaje es que mientras recorríamos Líbano y Siria con Ziad, riéndonos del fascismo militar, del fascismo religioso y del fascismo consumista de los neolibaneses, yo NO sabía que Ziad había ya terminado Lila Dice. No había visto Lila Dice. Y la vi anoche, un año mas tarde, y estoy encantado. Quiero volver a Beirut para decirle a Ziad que Martin Dice que Lila Dice es una joya, una película más de amor que de sexo, una película que finalmente trata el tema de la tercera opción de los libaneses: la inmigración en los duros barrios franceses.

Recomiendo a todos ver Lila Dice. Yo sólo les puedo decir que Ziad, el director de la película, es una maravillosa persona y que sus perversiones… bueno, son mucho más puras que la moral de muchas otras personas.

Lo lamento, pero más no puedo decir sin revelar el final de la peli.

Sigue a Martin Varsavsky en Twitter: twitter.com/martinvars

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epetrel en Julio 5, 2005  · 

noemí en Abril 28, 2006  · 

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